6 de noviembre de 2010

¿Y ahora que?


Llevo años reinventándome, esculpiéndome, quitando lo que sobra y añadiendo lo que falta.
Y cuando ya parece que la escultura esta completa y todo el mundo la mira con cara de: 
 !Qué bien está!;  pues hay algo que te dice, que falta algo más.
La miras desde lejos, te acercas, incluso hueles por si es el olor el que habría que cambiar y a pesar de todo eso, no ves nada, no oyes nada y te acercas de nuevo y la abrazas y entonces percibes una especie de temblor en el interior de la estatua que es tu vida y ves que si hay cosas que están faltando y la abres y escudriñas dentro de que material esta hecha y la tocas y la hueles otra vez.
Y al final encuentras lo mismo, carne y hueso. Tú carne y tú hueso. Mi carne y mi hueso. Y entonces empiezo a preguntarme de nuevo: ¿Y ahora que?
Nadie contesta a tu requerimiento, pero nadie contesta porque nadie sabe lo que ocurre dentro de  la escultura de cada uno de nosotros. Nadie sabe cual es nuestro verdadero rostro.
Mi rostro, mis deseos, mis anhelos, mis ansias, mis, mis, mis......... Porque yo tampoco las sé y las debo volver a buscar. Vuelvo a esculpir mi estatua, pero desde los hierros que la sujetan, quitando trozos de yeso que no necesito y que no me dejan esculpir bellamente mi rostro, mi cuerpo y sobretodo  mi alma.
Y en esas estoy reinventándome de nuevo, cada día, a base de silencios, llanto, conversaciones, alegrías, miedos y sobretodo ganas de vivir.
¿Y ahora que? !Lo de siempre! !Lo de siempre! Empezar de nuevo. En ello estoy.

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