22 de noviembre de 2010

22 DE NOVIEMBRE 1963


         Aquel 22 de noviembre de 1963 tenía yo 11 años y vi horrorizada, en vivo y en directo, a través del televisor de falsos colores, la muerte del Presidente Kennedy.
         Kennedy era todo un mito para la juventud de aquel entonces, pertenecía a esa generación de jóvenes con buenas intenciones. Por lo menos eso parecía a ojos de la opinión pública mundial. Luego la historia, los periodistas, los eruditos e investigadores han ido poniendo al personaje, que como es lógico no se puede defender, en su sitio.
         Nadie debería morir  nunca así, nadie debería levantar un arma contra nadie. Matar sin avisar, ni siquiera a la muerte, no es elegante. Yo creo que hasta La Parca se siente frustrada ante semejante barbaridad.
        Matar a otro, sea de la manera que sea o por el motivo que sea, es antinatural.
Venimos al mundo a vivir, a aprender, a crear y luego a morir para dar paso a más vida.
       Quien trunca una vida así, debe estar loco o tener tanto odio dentro de sí, que no se da cuenta que el mismo ya está muerto.
        Descansen en paz todos los que fueron muertos sin pedirles permiso.
       

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