17 de febrero de 2011

¿Tienes el penique?

             Le discutí un penique a la Vida, y la Vida no me dio más.
Por mucho que le imploré a la noche cuando contaba mis escasos bienes.
Porque la Vida es un amo justo que te da lo que le pides, pero cuando has fijado el precio, debes aguantar la faena.
             
            Trabajé por un salario de jornalero sólo para descubrir, perplejo, que cualquier paga que hubiera pedido a la Vida, ésta me la hubiese pagado de buen grado.

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